Sabado, 23 de Junio de 2018
Lugares

Finca de Torrique

Descripción: 

 La finca de Torrique, adquirida por el Ayuntamiento de Noblejas en el año 2008, es una dehesa que ocupa una superficie de 251 hectáreas, 26 áreas y 56 centiáreas. La plantación de nogales, las vides y las dulces aguas del río Tajo( con quien linda al norte)culminan la belleza  de este paraje.

En estas tierras de la vega del río se localiza una villa romana o instalación agrícola. Los asentamientos agrícolas del valle del Tajo son numerosos y, las actuaciones arqueológicas de los últimos años han podido confirmar la existencia de una villa romana cada kilómetro, aproximadamente. Sin embargo, de todos ellos, el enclave de Torrique posee singular interés. Además de las explotaciones romanas de lapis specularis (conocido como espejuelo en la actualidad) y, a diferencia del resto, en sus proximidades se conservan dos obras hidráulicas de clara tipología romana: el “Pontón Grande” y el “Pontón Chico. Se trata de sendas presas de contrafuertes o pontones, que se caracterizan por tener un trazado rectilíneo y un remate superior horizontal pavimentado que podía usarse como puente, de ahí el apelativo común de pontones. El Pontón Grande se levanta en un estrechamiento del arroyo de Valdeangostillo, en el lugar en que este cauce desemboca a las tierras llanas de la vega del Tajo, a menos de 1km del río. De acuerdo con los datos que aportara en su día el ya difunto Manuel Díaz-Marta, el Pontón Grande tiene unas dimensiones de 4,5m de altura, 6,70m de ancho y 58 de longitud. La técnica de construcción del mismo es la conocida ya desde la Edad del Hierro y la podemos ver ya en yacimientos de esa época en la comarca como Plaza de Moros. Consta de un muro interior de 80cm de grosor y otro exterior, éste sujeto con contrafuertes, y un relleno de revolcón de cantera o piedras menudas mezcladas con mortero de cal y arena. Los muros son de mampostería y el remate superior estaba realizado con sillares de caliza unidos por grapas metálicas. Consta de dos aliviaderos y dos refuerzos en ambos extremos. Desde hace años el embalse está lleno de tierra y vegetación de modo que las tormentas sobrepasan la altura de la presa, habiendo desprendido la mayor parte de los sillares que yacen en las tierras contiguas.

El Pontón Chico posee una fábrica similar a la del Pontón Grande, con unas dimensiones de 3,9m de alto, 5,3m de ancho y 25,3m de longitud. El muro exterior sólo tiene dos contrafuertes en el centro, ya que al apoyarse la obra sobre el angostamiento de la desembocadura del arroyo de la Fuente del Berralo en la vega del Tajo, no son necesarios más refuerzos. Presenta un enlosado superior y otro enlosado al pie del muro donde vierten las aguas, lo que lleva a Díaz-Marta a considerarla como una presa-vertedero, que no tiene paralelos en la Península. Sospechamos, no obstante, que ambas presas debieron funcionar de forma parecida, ya que nos consta igualmente la existencia de un enlosado bajo el muro exterior en Pontón Grande. La función de ambas presas es clara, la de embalsar agua procedente de los arroyos y regar por medio de un canal de derivación practicado en la parte baja de la ladera de los cerros, las tierras de la vega del Tajo, método más fácil que el de subir el agua del río, algo que sólo se llevará a cabo siglos después, cuando los árabes popularicen las norias y azudas.

Si aceptamos la romanidad de ambas obras, algo que, no obstante, debería investigarse más a fondo, no se nos ocurre otra justificación para explicar la presencia de las presas que la ubicación en sus proximidades de la ciudad que popularmente se conoce como Aurelia. Por lo que la existencia de esta ciudad justificaría la erección de los pontones para llevar agua a los campos y a la propia ciudad.         De esto se beneficiaría la villa de Torrique, que se ubica a poco más de una milla del asentamiento llamado Aurelia. En este caso, Torrique proveería de alimentos a la ciudad, y posiblemente en sus tierras se llevase a cabo, no sólo el cultivo de productos como vid, olivos, frutales y hortícolas, sino que allí mismo se transformarían esos productos, lo que avalaría la presencia de grandes prensas de las que se han hallado algunos fragmentos al labrar las tierras. La presencia de cerámicas como terra sigillata venida de los talleres de Arezzo y del sur de Francia, hallados en Torrique, confirmaría la cercanía de un enclave de cierto relieve así como la existencia de una buena red de comunicaciones, al tiempo que la prosperidad del asentamiento agrícola o del señor de la villa.

     

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